viernes, 6 de noviembre de 2015

Buscando visa


El reto más importante del desarrollo de la capacidad de amar es recorrer el tránsito entre <<querer>> y <<amar>>. Querido compañero, permíteme que ilustre este paso de manera analógica con lo que atañe a la obtención de un visado, como el que solicitas cuando pretendes viajar a un país para el cual te lo exigen. Es evidente que existen ciertos requisitos que debes cumplir para que te sea otorgado, de manera que, si los reúnes, puedes optar por dicha visa, pero si no logras cumplir con ellos, te será denegada y no podrás viajar al destino que deseabas.


Inicio este post con el párrafo del libro que me ha motivado escribirlo...... y es que la idea me pareció fascinante y al leer los requisitos que se deben tener para acceder a ese país, comprendí, por qué, mis relaciones se quedaban estancadas , y precisamente no por falta de voluntad y esfuerzo… se quedaban ancladas porque ninguno de los dos contaba con todo lo necesario para viajar.



Quizás a ti también te ha pasado o te esté sucediendo que quieres dar un paso adelante en tu vínculo, pero por más tiempo y dedicación que inviertes, los resultados no te llevan a donde deseas, lo más obvio es que te preguntes pero ¿qué me pasa?, ¿qué nos está pasando? ¿Por qué ya no existe la magia de antes?...quizás con la siguiente información puedas responder a esas preguntas; sin entrar en detalles te enumeraré los requisitos que debes tener para optar por tu visado:

1. Autoestima equilibrada
2. Afinidad de ejes, necesidades, edad mental y capacidad de amar
3. Capacidad de intimidad
4. Espacio personal
5. Mentalidad adecuada.

No sé cuáles serán tus conclusiones, pero desde luego, las mías me parecieron difíciles de aceptar y es que evidentemente si no cumplo con todo ello, no llego al amor, eso en pocas y crudas palabras quiere decir que aún no estaba viviendo en el país que anhelaba.

Desde luego, la responsabilidad de adquirirla solo depende de uno mismo, el visado es individual e intransferible, no existe la opción extensiva, es decir, de nada sirve que tu pareja la tenga y tu no, pues esta no te cubre a ti, por lo que, o la tienes o no la tienes, esa es la cuestión.

También comprendí que dadas las exigencias del visado, nadie puede dar pasos por mí, este es un trámite que nos atañe de forma personal, a nuestro propio ritmo, sin prisa pero sin pausa.

Esta analogía es reveladora y útil a la vez, pues permite que nos demos cuenta, cuales son los requisitos que aún no cumplimos y por los cuales tenemos que optar; de forma personal he de confesarte que a mí me resultó como una carga de motivación, pues ya sabía hacia dónde dirigir mis esfuerzos.

Sin embargo cabe una segunda opción y es que decidas que no quieres aplicar por esa visa, y aquí la pregunta obligada es, si no viajo al país del amor y ya no pertenezco al país del querer ¿a dónde residirá mi relación?... En el post de la próxima semana te lo revelaremos, de momento saca tus conclusiones y ponte manos a la obra si lo que quieres es conquistar ese país.

1 comentario:

  1. Además de todo lo compartido por vosotras emprendedoras!!. Solo tengo que añadir, que cuando crees que tienes el visado o al menos pasas a la entrevista personal para que te lo den. Descubres que si te dieran la visa sería a lo mejor de transito, por días o quizás horas, que amar es un arte y cada vez que bajas la guardia creyendo que "ya lo tienes" es cuando seguramente lo estas perdiendo.

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