viernes, 13 de noviembre de 2015

¿Que isla frecuentas más?


Durante muchos años este interrogante fue mi compañero de camino, un cuestionamiento al que no le encontraba salida y en el cual divagaba una y otra vez, conformándome con el recuerdo o con lo que quedaba de ese efecto embriagador del “coctel del amor”. Sin embargo, que esclarecedor fue cuando tuve la oportunidad de conocer la analogía que se presenta en el tercer capítulo del libro.
Esta analogía, no es otra que reconocer en qué momento hemos desviado nuestro viaje y en vez de avanzar hacia ese gran país que es el amor, nos hemos quedado en alguna o algunas islas menos atractivas pero que sin duda nos ofrece una zona deconfort.
Honestamente, he de admitir que reconocer lo que plantea el libro en estas líneas y aceptar que no estaba en el país del amor me generó incertidumbre, tristeza y desasosiego;reconocer en que isla estaba cómoda y de la cual no quería salir me llevo su tiempo. Es muy fácil dejarnos envolver por el facilismo y lo cotidiano sin mirar más allá.
Cuando realicé la introspección, pude observar que el concepto del amor que me había vendido durante varios años de mi vida, me había conducido a la isla del capricho, donde quien gobernaba no era otra cosa que mis peticiones, deseos y necesidad de complacer a la niña que quería obtener eso que tanto deseaba. No obstante, esta no era la única isla que había estado visitando, también he estado en la isla del cariño, donde por no querer estar sola y al precio que fuese, aceptaba la compañía de personas,a las que sabía no llegaría a amar, confieso,que reconocer que por miedo a la soledad he sido una habitante asidua en este  paraje, me dio unas cuantas vueltas.
Sin embargo, en la que he habitado por gran parte de mi vida ha sido en la isla de la costumbre, desde mi experiencia la más peligrosa, ya que ofrece un área de confort bastante grande, donde podemos pasar, limpiar y hasta dormir sin ser conscientes del tiempo que esto nos lleva. Aquí me he auto-engañado, haciéndome creer que esto era el amor; Deduciendo que era “normal” hacer de una relación un contrato de servicio, donde cada uno tenía una función específica a cumplir y poco más.

No obstante, lo más importante es hacer conciencia de que nos queda por delante un gran trayecto hacia el cual conducir, superando ante todo nuestras propias limitaciones y de esa forma tomando con seguridad el timón de nuestra propia vida. Por experiencia de estos últimos años puedo decir que cuando navegamos en nuestra propia vida, dejamos de responsabilizar a los demás de la falta de amor, por lo tanto dejamos de sufrir y perder el tiempo en tonterías, encontramos nuestra riqueza y por lo tanto la de quienes nos rodean.

Todo esto que he descrito en este post, es un trabajo, que nos lleva a salir de la zona de confort y empezar a preparar el visado que nos lleva a ese país tan anhelado…..el Amor.

Por lo tanto, sólo me resta desearnos una buena navegación en estas aguas, algunas veces turbulentas pero sin lugar a duda con un destino agradable y reconfortante.


3 comentarios:

  1. Hola he leído varios libros sobre auto descubrimiento buscando una respuesta que me satisfaga o me ayude a aclarar las dudas sobre el amor verdadero y creó que este tiene las respuestas. Estupendo gracias.

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  2. Hola soy Claudia. He vuelto a leer el post. Me encanta y he llegado a la conclusión que aún me queda mucho por navegar . aún no se en que isla me encuentro así que me queda mucho por aprender.

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  3. Hola Claudia, el mundo del amor es todo un mar por descubrir y navegar y curiosamente, a medida que más navegas te das cuenta que quedan muchos puertos por descubrir... así que buen viento y buena mar..

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