viernes, 20 de mayo de 2016

Se puede vivir sin fuegos artificiales y diferencias?

En este peregrinaje sobre las máscaras del amor, quisiera detenerme en dos de ellas que son bastante habituales y comunes a todas las relaciones, así que, de alguna manera, puede que te sientas identificado con ella y si por un momento piensas que estoy hablando de ti… es pura casualidad…

Gran parte de las relaciones inician con un alto componente de diversión, aventura, entusiasmo y sorpresas, sin embargo, con el paso del tiempo, estos momentos ya no se dan tan frecuentemente como antes y puede que te  embargue la sensación y el pensamiento de “se nos acabo el amor”… será esto cierto?

Desear vivir desde lo especial, no es una tarea fácil y posible en nuestras relaciones, llega un día en que la rutina se auto invita y se hace presente entre nosotros, pero es normal, no crees? No todos los días puede haber juegos pirotécnicos, esto es como pretender que al llegar al trabajo siempre te sorprendan con un ascenso o un aumento de sueldo.

No hay salvedad, la rutina llega y es aquí donde radica el verdadero arte de amar, pues,  es en el día a día, en el que nuestros vínculos afectivos crecen y se hacen fuertes,  se arraigan a la tierra y nos presentamos como lo que verdaderamente somos,  “seres humanos”,  con luces y sombras y la clave está en poder vivir en armonía con todo ello.

No quiero decir con todo esto que ya no hace falta crear espacios románticos, diferentes y especiales, por supuesto que hay que buscarlos, pero no como el fin único que alimenta a la relación, pues si es así, te verás abocado a  una búsqueda incesante de aventuras, riesgo, “que en su justa medida son muy positivos, pero su  exceso por la necesidad de sentirse vivos y probar cosas nuevas puede llegar a generar conflictos en la pareja” (frase del libro Los pasos del amor y la capacidad de amar).






Por otra parte, como segundo tema de reflexión, pongo sobre la mesa,  la idea que muchos manejamos,  de que el amor lo puede todo, como si fuese un inmunizador,  la realidad es otra, el amor no nos exime de conflictos, diferencias, malentendidos…, nos ayuda a vivirlos desde otro prisma, con mayor tolerancia, comprensión y flexibilidad,  pero creer que se puede vivir siempre en verano resulta una utopía.

En conclusión, si en tu relación ya no ves con la misma frecuencia juegos artificiales y los malentendidos empiezan a llegar  por causa de las diferencias, bienvenido a la realidad!!. Sácale partido, da un paso adelante  y busca en ellas la oportunidad de aprender a convivir en armonía y desarrollar tu verdadera capacidad de amar, la cual se verá fortalecida por herramientas tan necesarias como la comprensión y  tu habilidad de negociar en donde las dos partes ganan.


Gracias por tu compañía en este recorrido y hasta pronto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Subscríbete a nuestro blog

Peregrinas emprendedoras