viernes, 6 de mayo de 2016

Ya no siento lo mismo que antes.....


Continuando nuestro recorrido por aquellas conductas que erróneamente pensábamos que son sinónimos de amor y que poco a poco hemos ido desvelando que no es así, llega el momento de hablar de dos, bastante comunes en todas las relaciones.

La primera es la pasión… sólo la palabra trae con sí una elevada carga de motivación, apuesto a que todos tenéis ahora una sonrisita trayendo a vuestra memoria aquellos momentos de álgida fogosidad… esta sensación que se vive al inicio de todas las relaciones es maravillosa, pero para pena de muchos, es transitoria, no se mantiene igual con el paso del tiempo, ya no es tan intrépida y cada vez con menos frecuencia, explotan juegos artificiales en nuestro encuentros.

Es esto un motivo, para creer que de la misma manera que disminuye la pasión, disminuye el amor?


“Las relaciones en las cuales las personas miden el amor por la pasión que se despierta y se vive y a veces, terminan reduciendo esa pasión a una capacidad y motivación sexo – genital, hasta tal punto que, cuando en algún momento no se está en disposición o en ánimo de pasiones de esta índole, se presta a que la otra persona termine concluyendo tontamente que no se le ama.  Nada más lejos de la realidad”…

El párrafo anterior pertenece a un extracto del libro Los pasos del amor y la capacidad de amar”  y lo he traído por que me parece que este tema podría verse con el mismo prisma que en su momento usamos con el gusto (ver post http://www.lospasosdelamorylacapacidaddeamar.com/2015/10/de-donde-provienen-mis-gustos_2.html ), así como éste, nos va modificando con los años debido a que cómo seres humanos vamos madurando y por tanto nuestras prioridades también, de esta misma forma, la pasión, con el tiempo, le va cediendo espacio a otras facetas de la relación, para que también vaya madurando y dando pasos hacia el amor.

La siguiente máscara se hace presente, cuando el efecto del cóctel del amor (ver post http://www.lospasosdelamorylacapacidaddeamar.com/2015/10/te-he-dejado-de-amar.html) empieza a disminuir y  lo vemos claramente por que aquellos comportamientos que presentaba nuestra pareja y con los que teníamos un alto grado de tolerancia, de repente,  nos empiezan a molestar un poco. Podríamos pensar que en la etapa del enamoramiento sufríamos de ceguera, pues esos comportamientos, limitaciones y diferencias  siempre han estado presentes, pero al disminuir el cóctel del amor,  parece que se hacen más evidentes, como si te quitaras un velo de los ojos y esto no quiere decir que ya no hay amor, sólo que ahora tus neurotransmisores no están a tope y permiten que tu juicio critico se haga presente y que puedas ver con más foco y atención aquellas cosas que siempre han estado allí.



Me gustaría resaltar que cuando estas dos máscaras se presentan, es decir, una disminución de la pasión y una visión objetiva de nuestra pareja y relación, en realidad son señales que indican que tu relación ya esta preparada para dar el siguiente paso, la aceptación, y esta etapa es deliciosa!!.
 Te invito a que no te quedes enganchado a ellas y te motives para evolucionar con tu pareja en el transito del amor.

Buen camino peregrinos!

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