domingo, 8 de enero de 2017

Amor eterno


Según las estadísticas, 7 de cada 10 matrimonios terminan en ruptura, un dato bastante inquietante que tiene muchas lecturas e interpretaciones y según el punto de vista desde el que se parta tendremos diferentes conclusiones.

Sin embargo, me quedaré con la conclusión más obvia y es que definitivamente el amor no es eterno, cada vez los cuentos de princesas y las películas de Hollywood, distan más de la realidad y de nuestra cotidianidad.

Me gustaría saber exactamente cuál es la razón, pero cada vínculo es un mundo tan particular, que razones habrían, tantas como el número de relaciones.

De momento, me gustaría resaltar que uno de los beneficios del libro Los pasos del amor y la capacidad de amar, tiene que ver con todas las herramientas que brinda y los interrogantes que plantea para que precisamente esa relación que estas viviendo, sea alimentada correctamente.

Una de las cosas que he aprendido con el tiempo, es que el amor no lo encuentras cuando conoces a la persona que será tu futura pareja, el amor se construye y se alimenta a diario, de la misma forma que se hace con una planta.

Alimentar un vínculo, debería ser una tarea constante y compartida, con plena consciencia de sus necesidades presentes, pues al igual que las personas, las relaciones y los sentimientos, también van cambiando y evolucionando.

Para entenderlo mejor, te propongo que comparemos la evolución de una relación, con el crecimiento de un niño.

Cuando llega un bebé al mundo, necesita de parte de sus padres una atención permanente, cuidando de cada detalle al máximo para que su desarrollo sea lo más favorable posible, dentro de esos cuidados, es primordial la alimentación.  La leche materna, es por lo tanto su mayor escudo de protección, hasta que el bebé, es capaz por si mismo, de desarrollar las defensas necesarias para combatir lo que su sistema inmunológico requiera.

Sin embargo, en la medida en que éste niño va creciendo, la alimentación tiene que ir ajustándose a sus necesidades y requerimientos. Aunque la leche materna es excelente, sería absurdo pretender alimentarlo de esta manera hasta la finalización de su infancia.

De la misma manera, que ocurre con un bebé, pasa lo mismo con las relaciones,  no podemos pretender mantenerlas con el mismo alimento, pues cada uno de los miembros de esa relación van cambiando y por consecuencia, la relación en sí misma. 

Es completamente natural, que nuestra relación no sea la misma con el tiempo y que en ocasiones nos asalten las dudas sobre el futuro, si es así, no te desanimes y enfócate en lo que verdaderamente te traerá resultados, que no es otra cosa que dar lo mejor de ti.

En todas las publicaciones que hemos entregado hasta el momento, hemos planteado interrogantes y temáticas que sirven de auto chequeo para que precisamente, te auto diagnostiques y emprendas acciones,  que transformarán tus resultados.

Con ello no quiero decir que si se cumplen todas y cada una de ellas, tus relaciones serán para toda la vida y que el amor será eterno, pero muy seguramente, evitarás bastantes baches que se presentan en el devenir de una relación.

Por otra parte, si después de dar cada uno lo mejor de sí mismo, la relación no trae para ninguno satisfacción, ni ventajas, quizás entonces, cada uno tome su propio camino y descubra que su relación ha llegado al final y que no necesariamente debería ser eterna. Mantener un vínculo, exclusivamente por que así lo marca el peso de la sociedad y la cultura, no es justo para contigo mismo.

La invitación que te lanzo, es que descubras ¿Qué clase de alimento necesitas tu, para dar lo mejor de ti mismo? y ¿qué clase de alimento necesita tu relación en este presente, para que se pueda mantener fuerte y estable con el tiempo?. 

Querido peregrino, espero que las respuestas a las reflexiones, te lleven a un buen puerto y a desarrollar estrategias para obtener los resultados que deseas.





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