domingo, 19 de marzo de 2017

¿Tu relación te lleva al paraiso?




¿Quién no ha pensado alguna vez de su vida, que cuando estuviese enamorado, todo sería perfecto?....os aseguro que todos nosotros en algún momento hemos soñado con esta creencia.

Hemos crecido con la idea, que si amas a alguien todo lo que ocurriese sería "color de rosa", de forma tal, que las discusiones no entran dentro de ese parámetro, siempre soñamos con la relación ideal, donde seremos totalmente comprendidos, aceptados y además las diferencias serán mínimas que pueden pasar desapercibidas.

Debido a lo anterior, cuando iniciamos una relación, frente a las primeras discusiones decidimos huir y deducir que esa no es la persona esperada y soñada. No practicamos la comprensión, ni nos esforzamos por conocer verdaderamente a quien está a nuestro lado, pues creemos que el amor nace a primera vista y seremos la persona perfecta para el otro y nosotros para él o ella.

¿Y donde nace esta creencia  idea en nosotros?, queridos peregrinos, esta idea empieza a ser confirmada y reafirmada durante nuestra niñez, donde vemos como en nuestro hogar nuestros padres son perfectos y no conocemos grandes discusiones entre ellos. Aparentemente tienen una relación perfecta y un hogar donde reina la paz. Por lo tanto, como es lógico, crecemos con la idea de que la relación de pareja es un paraíso donde brilla el sol y la noche es placentera y tranquila.

Por ello, cuando nos enfrentamos a la realidad, nos cuesta creer en el amor y vivimos buscando esa persona perfecta, dejando pasar grandes oportunidades y personas que seguramente hubiesen enriquecido nuestro trayecto. Hasta que en un momento determinado, algunos de nosotros, descubrimos que el verdadero amor, empieza por nosotros y alimentamos nuestra capacidad de amar.

De acuerdo a todo lo descrito, vale la pena, entregar a las nuevas generaciones una verdadera versión de lo que es una relación, no ocultar aquellas diferencias que hay entre los padres, claro está, manteniendo la objetividad y no dando a los pequeños más de lo que pueden comprender o entender.

Seguramente de esta forma, formaremos personas más realistas, donde su misión sea conocerse a si mismos, valorándose y encontrando dentro de sí, la verdadera riqueza, eliminando en el otro esa responsabilidad y por lo tanto disfrutando de la compañía de los demás.

Por último, si tu que estás, leyéndonos en este momento, aún crees que la persona perfecta para ti no ha llegado, te invitamos a que mires dentro de ti y descubras si estas buscando desde tu creencia o desde tu corazón.

Sin más por hoy, te deseamos pases un buena semana!!

domingo, 5 de marzo de 2017

Lo sé todo sobre ti..


Lo sé todo sobre ti… cuántas veces te han dicho esta frase? Mejor aún, ¿sueles decirla?  ¿Estas seguro de esa afirmación?.

Las percepciones del amor, nos juegan una mala pasada y desvirtúan tanto lo que en realidad es el amor, que incluso,  pretendemos y exigimos que sean  estas las que se cumplan y no las verdaderas muestras de amor, estos actos revelan cada vez más, el grado de analfabetismo que poseemos.

Hoy, quisiera invitarte a que reflexiones con nosotras, qué tan posible es, que conozcamos casi a la perfección una persona, para poder afirmar y creer con propiedad y pleno convencimiento “Lo sé todo sobre ti”.

Es cierto que los años de convivencia y las experiencias que vivimos junto a un amigo, hijo, pareja, padres.. nos permiten intuir la manera en que posiblemente va a reaccionar frente a diversos acontecimientos.

De la misma manera, aquellos con los que compartimos de forma más cotidiana, nos llegan a conocer en un alto grado, que en ocasiones nos sorprenden cuando se adelantan a algunas de nuestras necesidades, sin que nos de tiempo a pedirlas.

Este conocimiento dulcifica las relaciones y nos abre la puerta a la generosidad, te lo explico con un ejemplo, cuando estás preparando una fiesta sorpresa para ese alguien, tu punto de partida es ponerte en los zapatos del otro y preguntarte: Qué personas le agradaría que estuvieran?, Qué música le gustaría escuchar?, Qué comida le encantaría probar?… y respondes con facilidad  gracias al conocimiento  y percepción que tienes de sus gustos y preferencias.

Sin embargo, la suma de percepciones y detalles que tenemos sobre el otro, no nos otorgará la posibilidad de decir algún día “Lo sé todo sobre ti”.

Y es aquí, donde se presenta una frustración en nuestras relaciones, pues al creer  que nos conocen  y perciben tantísimo, esperamos que la otra persona cumpla nuestros deseos, gustos, necesidades.. por que el/ella deben conocer lo que queremos, sin que se lo digamos y cuando no es así, es cómo si nos hubiesen dado un golpe, por que, ¿Cómo es posible qué no se haya dado cuenta que eso era lo que deseaba?...

El diálogo verbal, abierto y claro, es una buena opción para expresarle a los otros lo que nos gustaría compartir y recibir de parte de ellos, de esta forma nos aseguramos que saben lo que estamos sintiendo o pensando, pues es muy común que digamos con lo que me conoce, cómo es posible que no me haya dicho/hecho/invitado...

Las cosas que suponemos implícitas para nosotros no lo son para los demás.

Además te pregunto, tu sabes siempre lo que quieres, te puedes percibir con claridad a todo momento? Si no lo haces contigo mismo, cómo pretendes que los demás si lo hagan contigo?

Quitemos el peso a los nuestros del papel de adivinos que le hemos otorgado y de paso liberémonos de un motivo de frustración, busquemos en nuestras relaciones expresar lo que sentimos, deseamos y  pensamos, ya sea de forma verbal o cualquier otra, y sobretodo,  asegurémonos,  que la otra persona entiende lo que estamos intentado expresar.

Gracias por vuestra compañía peregrinos, hasta la próxima!




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