sábado, 1 de abril de 2017

Mi felicidad está en tus manos


Seguramente alguna vez en tu vida has pronunciado o pensado “Mi felicidad está en tus manos”,  deseo que lleva a que generemos expectativas en el otro, que en la realidad están fuera de su alcance, aún cuando tenga la mejor de las intenciones y se esfuerce por lograrlo.

Esta perspectiva errónea del amor, concede al otro la enorme responsabilidad en  que todos sus esfuerzos se dirijan a nosotros antes que así mismos.

La  verdadera felicidad es un estado que nadie puede regalarnos, pues radica dentro de cada uno, por esta razón cada vez que se busca afuera, logramos pequeñas chispas de ella pero al cabo del tiempo se difumina, dejando a su paso frustración por que no llego hasta donde deseábamos.

Tu eres el único artífice de tu felicidad, cierto es que, el entorno te facilita, te ilumina, como si de un faro se tratase, pero al final el único que es capaz de hacerte 100% feliz eres tu.

Cada vez que esperamos que nuestros hijos, pareja, amigos, sean la fuente de nuestra felicidad, nos estrellamos con la realidad, ellos también, están buscando su felicidad antes de complacerte para que tu lo seas.

Diferente es, que percibas a los demás como acompañantes que te hacen más agradable tu viaje por esta vida a que les exijas que hagan tu vida feliz. Por otra parte, también sería interesante que descubrieras que tu presencia puede hacerle más agradable el trasegar a los que te rodean.

Si en el mundo, cada ser humano se empleara en la tarea de buscar la felicidad dentro de si y  de ser buen compañero de camino, viviríamos, desde mi punto de vista, en un mundo más armonioso.

Adicional a este percepción, también nos encontramos con la idea errónea de creer que el amor es todo poderoso,  es cierto que este sentimiento lleva consigo armonía, comprensión, paciencia, bienestar… sin embargo no soluciona todo los problemas, ni reemplaza las acciones que cada quien ha de asumir en las diversas facetas de la vida. 

En conclusión queridos peregrinos, ni el amor es un genio que nos concede todo lo que deseamos, ni es mágico, para solucionar todo con un simple chasquido de dedos.

Espero que la reflexiones anteriores nos motiven a hacernos cargo de nosotros mismos, asumir nuestras responsabilidades y convertirnos en excelentes compañeros de vagón para los que nos encontramos por el tren  de la vida.



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